Arquitectura

Arquitectura imaginaria a través de la literatura

Por 29 octubre, 2021 Sin Comentarios

No existe nada como el relato, que permita al ser humano imaginar. A partir de la palabra, nuestro sistema establece ciertas conexiones cerebrales que conforman un traslado hacia lugares imaginarios. Es evidente, que, a través de la literatura, viajamos y experimentamos lo más sublime de la invención.

 

Surgiendo siempre, de ciertos principios ligados al imaginario colectivo, la palabra es el eje de lo evidente. A lo largo de la historia, la palabra ha contado el principio del hecho, el germen de lo físico y el núcleo de lo tangible. Así, la arquitectura también comienza con la palabra, concediendo en su mente el espacio descrito y sugerido de un modo creativo.

Castillo de Kafka, Ricardo Bofill www.hebestindesign.net

Castillo de Kafka, Ricardo Bofill

En el plano arquitectónico, los manifiestos artísticos hicieron brotar las morfologías, las tendencias y las ideas, de lo que en su posterioridad sería perceptible y habitado. Surgen marcados ejemplos, como el Manifiesto Futurista de Marinetti O el Manifiesto de la Bauhauss, del arquitecto Walter Gropius (1919).

 

Sin embargo, más allá de lo técnico de la literatura descriptiva, la narrativa ofrece a través de la novela y el cuento, innumerables historias que se emplazan y desarrollan en espacios físicos y a lo cual, se accede a través de lo imaginario.

 

Siendo la arquitectura, la protagonista en muchos relatos, en The Decorative Surfaces realzamos la simbiosis existente entre narrativas y espacio. Entre prosa y ciudad. Entre ficción y realidad.

 

De lo físico a lo imaginario.

La novela y el cuento de carácter descriptivo, permite suponer a quien disfruta de la lectura, habitar de las palabras. Maravillosos ejemplos como La casa de Asterión de Jorge Luis Borges donde, mediante un traslado a la mitología griega y a partir de la descripción laberíntica del hogar, lo supone infinito y dota a la estructura arquitectónica de una simbología capaz y entendible.

Wonderland House (https://www.wonderlandhouse.co.uk/)

Wonderland House en South East Brighton

Del mismo modo, Cien años de Soledad no podría ser, si no fuera por Macondo. Un espacio no existente que se convierte en protagonista de lo que, a través de sus páginas, ocurre a la familia Buendía. Sin Macondo, no habría Buendía ni obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal. Sus aguas, su vegetación y laderas, acercan al lector a imaginar un espacio entendido, una localización imaginaria necesaria para contar el resto de la historia. Ineludible para narrar los hechos que acontecen.

 

“Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro a orillas de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.”

Cien años de Soledad.

 

Julio Cortázar también propuso la espacialidad física como protagonista de La casa tomada. Su primer cuento de 1946. Una historia que, sin la planimetría descrita carecería de importancia. Una historia donde el recorrido arquitectónico, se convierte en símbolo y moraleja de la propia historia social, y en el que los materiales descritos invitan a la reflexión del lector. La invocación de lo robusto, lo invadido, lo habitable y lo deshabitado. La incomprensión de lo que nos cuenta Cortázar, a través de la comprensión espacial. Una casa, un hogar, dos hermanos y una puerta. Una ocupación simbólica de la Argentina, contada de manera sublime a través de la Arquitectura.

 

De lo imaginario a lo físico.

Pero a veces, la trascendencia de lo imaginario se expande hacia lo físico. Es entonces cuando surgen proyectos arquitectónicos que se tornan mágicos y conectan desde lo emocional con quien habita el espacio.

 

  • El castillo de Kafka, Ricardo Bofill, Barcelona (1962)

En Sant Pere de Ribes, a las afueras de Barcelona, se levanta una estructura en el de carácter residencial, diseñada por el arquitecto catalán Ricardo Bofill, de quien ya hicimos mención con su mágica arquitectura brutalista en Muralla Roja (linkear).

Castillo de Kafka, Ricardo Bofill https://ricardobofill.com/

Castillo de Kafka, Ricardo Bofill

Con su mismo marcado carácter y estilo brutalista, su firma culmina el Castillo de Kafka. Un homenaje absoluto de la literatura universal a través de una de las obras inconcusas de Franz Kafka: El Castillo. Una obra que comenzó en 1922 y que Bofill, materializó en 1968.

 

El carácter residencial de esta estructura, se combina con restaurantes, una piscina y una sauna y como, muchos otros proyectos de su taller, trabaja la historia del personaje emblemático de Kafka: K, quien a través de su relato habitaba espacios llenos de morfologías estructuradas en lo inusual. Así, se aprecia una estructura sujetada por dos columnas de hierro en la parte central de la que se extienden otras sujeciones circundantes y ligeras, proyectadas en madera. La sensación de robustez e indestructible fachada, combina con la emoción pequeñas aperturas acristaladas, representando el concepto arquitectónico que el autor checo desarrolló en su obra.

 

  • Hotel 971, Menorca, Fernando Pons Vidal (2010)

Ítalo Calvino describe en Las Ciudades Invisibles 55 ciudades imaginarias. Un relato puramente descriptivo donde lo fantástico se adueña de la imaginación lectora. Así se estructura la narración de ciudades que son, realmente conceptos. El deseo, la muerte o los símbolos.  Significaciones invisibles que se corresponden a descripciones de ciudades que se tienen en la contemporaneidad. Ciudades que están, pero no vemos. Será por eso que Calvino las inventó “invisibles”.

 

«Nadie sabe mejor que tú, sabio Kublai, que no se debe confundir nunca la ciudad con las palabras que la describen. Y sin embargo, entre la una y la otra hay una relación.»

 

Así, esta obra sirvió para inspirar a uno de los alojamientos con mayor magia de la isla de Menorca. El Hotel 971 se apoya en el diseño de sus habitaciones en cada una de las Ciudades Invisibles que Calvino, desarrolla en su obra. El arquitecto Fernando Pons Vidal, junto con la diseñadora de interiores Chiara Fabiani, renovaron el complejo con la remodelación de seis habitaciones concretas. Berenice, Octavia, Zonobia, Beerseba y Tecla.

Hotel 971, Menorca, Fernando Pons Vidal (2010)

Hotel 971, Menorca, Fernando Pons Vidal (2010)

Un hotel idóneo para habitar con conciencia a través del tránsito. Un espacio que se muestra como una declaración de intenciones mágico. Cada una de estas seis habitaciones, cuentan un relato, describen una ciudad, focalizan en un concepto. Un lugar soñado y de ensueño en pleno Mediterráneo.

 

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